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Historia del Golden Retriever

 

Según una opinión muy extendida, el Golden Retriever descendería de unos perros amarillos del Cáucaso que se utilizaban en Escocia para cobrar la caza herida y a los que llamaban Russian Yellow Retrievers (cobradores rusos amarillos).

Más en concreto, se trataría de una selección llevada a cabo por Dudley Majoribanks, lord Tweedmouth, en su finca escocesa cercana a Inverness, a partir de un grupo de perros procedentes de Rusia adquiridos al propietario de un circo en 1858 cuando actuaban en Brighton, Inglaterra.

No obstante, una vez publicados los registros de cría del señor Majoribanks en 1952, estos perros rusos no aparecen por ninguna parte, sino que solo se hace referencia a los Tweed Water Spaniel, a los sabuesos de color arena y a los setters rojos. Por ello, hoy día los expertos han convenido que el Golden Retriever proviene del mismo tronco que el Labrador, al que se añadieron cualidades distintivas mediante diversos cruces con otras razas, por ejemplo, el retriever de pelo liso amarillo proveniente de Terranova, el Perro de Agua Escocés (Tweed Water Spaniel) –ambos desaparecidos hoy día– y el Setter Irlandés.

Independientemente de los perros que formaran parte de los primeros pasos de la raza, el Golden Retriever se fijó en Reino Unido durante el siglo XIX y el Kennel Club lo reconoció como raza en 1913, aunque ya había sido expuesto en 1908. Eso sí, tuvo que esperar hasta 1920 para obtener el nombre con el que es conocido actualmente.

En Estados Unidos es una de las razas más populares; allí llegó a lo largo de la década de 1890 y empezó a participar en exposiciones hacia 1920. Por el contrario, a España llegó bien entrado el siglo XX, pero su popularidad nada tiene que envidiar al país norteamericano.